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Pehuenche o Pewenche

           Gente del pewen, el fruto de la araucaria.
           Este pueblo, que básicamente es una rama geográfica de los mapuche de más
          al sur (entre el Biobío y el Toltén) es fundamental para comprender el origen de
          los chiquillanes, puelches, huarpes, huambalíes, ranqueles y manzaneros, todos
          históricamente asociados al territorio de Ñuble.
           Probablemente todos ellos fueron la base étnica previa, el tronco racial común
          y a la vez diverso que luego conformarían a los genéricamente llamados “pehuen-
          ches”, una vez ocurrida la total “araucanización” (siglo XVII) de las tribus de las
          pampas de éste y el otro lado.
           Lo cierto es que los mapuche-pewenche era la base ancestral que habitaba la
          región cordillerana, tanto de Ñuble como del Neuquén. Su lengua no fue conocida
          por los españoles y, se supone, difería del madungun y del huarpe, aunque quizá
          corresponda a la desaparecida lengua millcayac que registran los cronistas.
           El término histórico de “pehuenche” es de origen araucano y significa “gente
          de las araucarias”. Entre 1651 y 1653 los jesuitas registran datos diversos. El fa-
          moso jesuita y cronista del Reyno de Chile, Diego de Rosales descubre la extensa
          nación pewenche. Apunta: “Desde los confines del Perú, por espacio de 200 leguas, está
          despoblada la cordillera hasta que, en la altura del 38, han asentado su alojamiento los
          indios peguenches (pewenche) y por muchas partes tienen paso lo más del año, como por lo
          del cacique Guembalí (Huenpali, Wenupali), Guinobilu (Huenuvilu, Wenufilu), Cadel-
          milla y los indios de guerra, aunque haya mucha nieve, pasan poniéndose unos zapatos, que
          hacen de coleos (koliwe), anchos como chapin (chanclo), con que se pasan, sin hundirse,
          cuando quieren”.
           Como hemos dicho, se desconoce la filiación exacta de estos pehuenches con
          otras etnias del área. Y quizá a una rama de ellos aludían los cronistas y la tradición
          chillaneja cuando hablaban de “los indios corsarios”. El cronista colonial Mariño
          de Lovera los describe como “delgados y sueltos, no menos dispuestos y hermosos porte,
          ojos grandes y rasgados y cuerpos bien hechos y altos”.
           Esto hace pensar que en verdad pertenecerían a un tronco diferente al ADN
          mapuche que tiene características bien distintas. Según Rodolfo Casamiquela
          (1990), hacia el siglo XVIII los pehuenches primitivos desaparecen y el término
          pasa a designar a dos grupos étnicos distintos, ambos cazadores y recolectores
          convertidos en pastores montados, que este autor denomina pehuenches austra-
          les y pehuenches boreales, separados entre sí por los ríos Agrio y Neuquén (lado
          argentino) y entre Lonquimay y el Maule (lado chileno).
           Los pehuenches aprovechaban en gran medida el piñón, fruto de la Araucaria


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