“El pipeño es parte nuestra cultura, una forma de vida que une a campesinos en torno a las parras y la tierra. A lo largo del tiempo, el Valle se ha visto influenciado por corrientes francesas en la elaboración de vinos, utilizando levaduras comerciales y siguiendo procesos diferentes a cómo comenzó este primer valle vitivinícola de Chile. Ese es el contexto donde comenzamos a revalorizar el pipeño para finalmente entregar una experiencia con identidad local”, cuenta Giuliano López, fundador del Borra Bar de Vinos y uno de los organizadores de la actividad.

Giuliano es, además, uno de los impulsores de “La Travesía del Pipeño” junto a Gustavo Riffo (Viña Lomas de Llahuén), Elier Ortiz (Viña Viejo Encino), Miguel Molina (Vinos TresC), Nicolás Uribe (Viña La Uribe), Jorge Cotal (Vinos Jorge Cotal) y Gonzalo Llanos (Itata Expediciones); quienes venden sus vinos en el mercado nacional e internacional y se unieron para potenciar el enoturismo de Itata, realzando la tradición de hacer vinos naturales de forma artesanal, junto a una gastronomía campesina de estación y recolección.

“El vino pipeño en Chile se ha desvirtuado. No por ser pipeño hablamos de un vino malo, al que se le añade azúcar y otros elementos que te permiten hacer un terremoto. Detrás del real pipeño hay un trabajo campesino que nosotros respetamos y valoramos”, agregó Giuliano.

La Travesía del Pipeño ha organizado varías actividades en torno al vino y la comida, como el Día Nacional del Vino, celebrado el 4 de septiembre simultáneamente en Portezuelo y Guarilihue, y visita a ferias regionales y nacionales. Además, hoy trabajan en proyectos asociativos que permitirán desde el próximo año contar con una producción de pipeño de forma colaborativa.