Al respecto, el Comité indicó que “a pesar de que se estima un nuevo récord en producción de 178.000 toneladas, producto de nuevas plantaciones y la renovación de variedades con mayor productividad, hay una selección más rigurosa de la fruta a exportar en fresco, por lo tanto, el incremento será canalizado principalmente hacia la exportación de congelado/IQF y el mercado interno”.
El Comité explicó que la estimación muestra, además, que el recambio varietal es una realidad en Chile, “las nuevas variedades ya alcanzaron el 25% de participación, estas plantaciones están en su etapa creciente de rendimientos y contribuyen al crecimiento en producción y mejor calidad de la oferta”.
En cuanto a los arándanos orgánicos, el Comité espera que la exportación en fresco llegue al 18% y en congelado a 27%, dando cuenta también del avance de este tipo de producción en Chile.
Desde iQonsulting subrayaron que “la exportación de arándanos alcanzó un récord la temporada pasada, con 117.800 toneladas”.
Indicaron, además, que “las plantaciones están estabilizadas, pero se observa un recambio de variedades hacia alternativas de mejor calidad y rendimiento, que han hecho aumentar la producción y exportaciones”.
En ese sentido, plantearon que no será distinto a la próxima temporada 2021-22, pues se espera una producción de 178.500 toneladas (3% más que la temporada anterior), sin embargo, la exportación se verá afectada principalmente por la escasez de mano de obra y se ha cifrado en 117.000 toneladas de exportación (-0,68% menos).
“Los arándanos son altamente demandantes de mano de obra en la cosecha, por ello, lo más probable es que se destine la mano de obra disponible a las variedades nuevas de mayor rendimiento y calidad y a realizar las primeras pasadas de mejor calidad de las variedades tradicionales, dejando el resto para congelado, fracción de la producción que se espera incremente en forma importante, desde 48.000 toneladas en 2021 (cifra proyectada) a 52.500 toneladas en la temporada que se inicia”, anticiparon.
Desafíos
Para el Comité de Arándanos de Chile – Asoex, la temporada que se está iniciando en Chile se vislumbra desafiante.
Entre los problemas a enfrentar está la gran sequía, la disponibilidad de mano de obra y los problemas de logística por baja disponibilidad de contenedores, mayores tiempos de tránsito y demoras de faenas de carga y descarga de buques reefer en varios puertos del mundo.
De todos los problemas a enfrentar, el que tendrá menor impacto en la producción y exportación de arándanos es la sequía, destacó el Comité, ya que, los productores cuentan con sistemas de riego tecnificado muy eficientes, y no será un problema tan grave en arándanos esta temporada.
Sin embargo, los dos mayores problemas de la temporada en curso son la disponibilidad de mano de obra y la logística portuaria. Se estima que la falta de mano de obra mermará la cosecha para fresco en un 7% de la producción potencial (ya incorporada en la estimación) y se espera que el incremento del congelado sea un 10% respecto de la última temporada por este mismo motivo.
Por otro lado, el impacto de las dificultades logísticas es muy difícil de estimar y actualmente los exportadores trabajan intensamente en la programación de los despachos con las navieras para disminuir al máximo este problema que afecta al transporte de todo el comercio mundial.
Además, en el análisis de iQonsulting también se apunta a otros factores con los cuales deberá lidiar la industria, como los eventos climáticos severos inesperados como consecuencia de la crisis climática y la falta de certeza con las regulaciones chinas respecto de Covid y de los protocolos con los nuevos virus encontrados, además del manejo de Drosophila suzukii.
Preocupación local
En el caso de la región de Ñuble, donde el arándano es la principal especie frutícola, el dirigente agrícola Álvaro Gatica cifró entre 30 % y 50% el déficit de mano de obra para la cosecha, razón por la cual expresó su esperanza de que se apruebe la visa temporal agrícola para esta temporada, lo que facilitaría el ingreso de ciudadanos bolivianos y peruanos que tradicionalmente recorren el país, de norte a sur, en temporada de cosecha, pero que no han podido hacerlo debido al cierre de fronteras en el contexto de la crisis sanitaria por Covid-19.
Se trata de cuadrillas de temporeros con altos rendimientos y cuyo trabajo es bien valorado por los agricultores, destacó el fruticultor ñublensino.
“Ojalá se solucione, estamos esperando que se apruebe esta medida, que está viendo el Ministerio de Agricultura, para traer extranjeros, que establece una visa temporal de trabajo, para que se abran las fronteras; si eso resulta, puede ser una de las soluciones”, manifestó.
Si bien dicho contingente no alcanzaría a cubrir completamente el déficit, Gatica planteó que los trabajadores extranjeros ayudarían bastante a evitar nuevas pérdidas, como las que ya se vieron en la temporada anterior. En ese sentido, advirtió que existe un riesgo real de que quede fruta sin cosechar en esta temporada.