¿Cuál es la proyección que ustedes hacen para esta temporada de riego?


Si me hubieras hecho esta pregunta hace una semana, te habría dicho que era es la peor temporada en la historia de Chile, de acuerdo a los registros que teníamos; pero hoy te puedo decir que debiéramos tener una temporada muy similar a la que tuvimos en 2019, o sea, con muchas restricciones, pero una temporada posible. Hay gente que perdió siembras, que vio afectadas sus producciones ese año, pero la gran mayoría sacó adelante la temporada, aunque con muchos problemas. En esta condición estamos en estos momentos, con un poco de nieve en la cordillera, lo que es muy bueno, con los suelos bastante mojados, por lo cual estamos atrasando nuestro proceso crítico unos 30 días, pero con la preocupación de qué va a pasar en enero y febrero, porque la nieve que hay acumulada no es suficiente y toda la zona de Lontué, de Cachapoal y de Colchagua carece de embalses. Con el agua que pasó en estos dos días, si nosotros la hubiésemos aprovechado, llenamos un embalse de 250 millones de metros cúbicos y habríamos tenido una temporada feliz.

En el contexto de crisis hídrica, ¿cuáles perciben ustedes que son los temas que no se están tocando y que debieran abordarse?


Ahí hay una especie de dicotomía, porque hay muchos temas que se vienen hablando hace muchos años, pero no tiene ningún efecto, no pasa nada, es conversar y volver a conversar, se arma una comisión y luego otra, en definitiva, hablamos mucho del tema, pero ¿cuándo terminamos de conversar y empezamos a actuar? Ésa es la pregunta.

¿Qué significa actuar?


Tener una proyección de cuáles embalses se van a hacer, en qué momento, con qué fondos se van a financiar y tener una proyección a diez, 20, 30 años. Estamos hablando del cambio climático hace 15 años, y seguimos conversando del cambio climático, de la falta de embalses, de la falta de infraestructura de trasvase de cuencas, de las carreteras hídricas, de la eficiencia del riego, de diversos temas, pero ¿en qué se concretan? Los embalses aún no se concretan.

¿Y no es el plan nacional de embalses la concreción?


(Risas) Puede ser, pero tiene que ser un plan que no solo esté anotado en un papel, debe tener músculos, fondos, debe tener planificado cómo se va a hacer. La ley chilena te da las atribuciones para financiar grandes obras de distintas formas, y nosotros no nos abrimos. Hay concesiones, hay construcción directa por parte del Estado, hay construcción directa por parte de los privados, pero ¿por qué no ponemos eso en acción? Tú me mencionas el plan de embalses, pero si tú te fijas, ¿en qué se diferencia el actual plan de embalses con el de la Presidente Bachelet, y con el plan del primer gobierno del Presidente Piñera, y con el primer gobierno de la Presidente Bachelet, de hace 12 años? Han pasado 12 años, pero no hay un dato nuevo. El único dato nuevo es que el embalse La Punilla, que lleva más de 70 años, lo licitaron, y el que se lo ganó, quebró, y ahí está el embalse Punilla: parado. Entonces, ¿vamos a esperar que sea lo mismo que Convento Viejo, que estuvo 60 años? ¿Cuál es la dinámica? ¿En qué ha variado respecto a 30 años atrás?

Código de Aguas


¿Le frustra un poco que haya avanzado más rápido la reforma al Código de Aguas que los embalses?


Absolutamente, y sin la intención de ser ofensivo, el problema es que, en la reforma, que es absolutamente necesaria, están primando criterios ideológicos por sobre criterios técnicos, y posteriormente, cuando la reforma esté promulgada, tendremos que ver nosotros, que distribuimos y usamos las aguas, cómo nos ponemos esa chaqueta que nos hicieron y que no fue a la medida, que nos obligan a ponernos, pero que lamentablemente no corresponde a las realidades; aquí hay un montón de temas que quedaron afuera que a nosotros nos hubiera gustado que se incorporaran, como nuevas fuentes de agua, como la desalación, pero resulta que no tenemos una ley que regule la desalación en Chile, en circunstancias que hay 30 plantas desaladoras en el país y va a haber 50 plantas más en 10-15 años, pero no hay una ley. Ése es un tema para el Código de Aguas.

¿Ustedes tienen una estimación de lo que va a ocurrir cuando entren en vigencia las modificaciones al Código de Aguas? ¿Qué va a pasar con la actividad agrícola y con la inversión en el sector?


(Suspira) Nos estás pidiendo una bola de cristal, en realidad es muy difícil saber lo que va a pasar con eso. No sabemos la profundidad de la aplicación del Código, hay un montón de temas reglamentarios que no están definidos todavía. Sabemos que va a tener una influencia significativa, el sector agropecuario utiliza el 72-75% del agua dulce disponible en Chile, sin considerar la que se vierte en el mar.

Pero yo vengo escuchando hace años, durante la larga tramitación de la reforma, que se venía el diablo, que se acababa la inversión en la agricultura, que al no haber certeza jurídica el negocio no iba a prosperar. ¿Qué pasó ahora? ¿Desaparecieron esos temores?


Lo que pasa es que no se te olvide que en esta reforma -que parte de forma bastante extraña, porque nace de una moción parlamentaria en que hay parlamentarios de distintas corrientes- no tiene nada que ver lo que está saliendo con el proyecto original, de hecho, después de grandes disputas en la Cámara y en el Senado, se vota en el Senado y hay unanimidad; eso yo creo que tiene que llamar a la atención, eso te está indicando que hubo acuerdos, concesiones mutuas, y de esa forma, hoy, lo que está saliendo no es lo mismo que ingresó. Que se morigeraron algunos acápites del originario proyecto, se morigeraron; que se van a promulgar otros que van a complicar a la agricultura, por supuesto que sí. Yo creo que va a salir un proyecto mejorado en alguna medida, pero que igual va a afectar a todo Chile, eso es evidente, por algo se está modificando. Ahora, nosotros estamos de acuerdo con la modificación del Código de Aguas, creemos que hay que hacerla, el Código es una ley perfectible como cualquiera, tiene que ponerse al día en materias como nuevas fuentes de aprovechamiento de aguas, reutilización del recurso, desalación, hay un montón de temas que el Código no los consideraba, porque al contrario de lo que opina mucha gente, el Código del ’81 no es un invento nuevo, es un texto que toma 90% del Código del ’25.

Lo que se mantuvo y que era parte del corazón del proyecto, es que los derechos de aprovechamiento dejan de ser perpetuos, para los nuevos derechos que se otorguen, y ahora van a ser derechos temporales. ¿Eso le mete ruido al panorama de inversiones en el agro?


Absolutamente, le mete mucho ruido, y ése es un tema que no sabemos en qué va a terminar, porque, primero, va a pasar lo que nosotros siempre dijimos, va a haber dos tipos de agricultores, los de primera y segunda categoría, los de primera serán los que tienen derechos que antes eran perpetuos y que ahora se denominan indefinidos, pero va a haber un 10-15% de agricultores que van a entrar en los sistemas de riego -porque no se te olvide que el cambio climático está desplazando las zonas de riego hacia el Sur-, que van a tener derechos de agua con limitaciones, que la gran mayoría no tiene. ¿Cómo va a abordar eso la banca, por ejemplo? ¿O cómo lo va a abordar el inversionista? No lo sabemos, son suposiciones, pero que los va a afectar, los va a afectar.

Convención Constituyente


Yo he escuchado a parlamentarios, en el contexto de esta discusión, plantear que esto es un paso más, porque luego viene la discusión constitucional sobre el estatus del agua. ¿Cómo ven esa discusión que se viene al interior de la Convención Constituyente?


Bueno, lamentablemente, todo hoy está atravesado por la Convención Constituyente. De repente parece curioso que estemos discutiendo una ley que a lo mejor de aquí a cinco años van a decir “borrón y cuenta nueva”. Son las cosas extrañas que tiene este país. Nos desgastamos en concordar una ley para que después se borre y se haga de nuevo, puede ser, está dentro de lo posible, no podemos decir que no va a pasar, ojalá que no pase, pero podría ser, de hecho, hay un anteproyecto de organizaciones de usuarios, que se viene tramitando desde la época de la Presidente Bachelet, en el cual se modifica sustancialmente toda la gestión del agua a través de las organizaciones de usuarios de agua en Chile, y que se paró la tramitación.

¿Cree que el proceso constituyente puso en compás de espera algunas decisiones en la agricultura?


Sí, absolutamente. Yo creo que todo hoy está en compás de espera. Hay inversionistas que pensaban desarrollar un determinado proyecto y que están expectantes viendo qué es lo que va a pasar. Porque obviamente, lo que se decida, los va a afectar. Si los afecta mínimamente, probablemente se ejecuten igual, pero si los afecta en forma radical, a lo mejor no. Por ejemplo, hoy hay un tema con la Ley 18.450 de fomento al riego, en que hay plazo hasta fin de año para renovarla o eliminarla. ¿Y qué pasa si la eliminan? Obviamente que hay proyectos que se van a ver afectados.

Ley 18.450


Siento que con la Ley de Fomento al Riego pasa algo parecido a lo ocurrido con el Decreto Ley 701 de Fomento Forestal, que fue criticado porque beneficiaba a las grandes forestales, acá se critica la Ley 18.450 porque benefició a grandes empresas agrícolas, entonces, lo que ahora se busca es focalizar el instrumento en pequeños y medianos productores; aun así, el Decreto de Fomento Forestal no fue prorrogado por la “mala fama”. Existe el temor de que la prórroga de la Ley de Fomento al Riego sea rechazada por la “mala fama”.


Obviamente. Una mala fama infundada, porque lamentablemente, como en muchas de las cosas que pasan en Chile hoy en día, parte desde un supuesto que es erróneo, del desconocimiento de la ley. El agua que se logra aprovechar mejor con los proyectos de fomento al riego, el señor no se la lleva para la casa, es decir, si yo antes gastaba 2 litros por hectárea y ahora bajé a 0,5 litros, ese litro y medio no lo guardo en una caja de fondos, es un volumen que está disponible en la cuenca para compensar el menor caudal y mantener la producción, para compensar lo que puede pasar con el cambio climático, para hacer otras plantaciones, para mejorar las que hay. Entonces, hablar desde la ignorancia es fácil, porque nadie te pasa la cuenta. Se hace un eslogan, el eslogan pegó y se hacen famosos, pero a veces dicen cosas que no corresponden a la realidad. Si tú analizas, la Ley 18.450 ha sido un impulso gigantesco al desarrollo agrícola de este país; ahora, que se puede mejorar y precisar a quién beneficiará, perfecto, hay que hacerle todas las modificaciones del caso, pero decir que lo eliminamos porque no sirve, es desconocer absolutamente la realidad del agro.

A propósito de los eslóganes, ¿tiene el temor fundado de que la ignorancia y los eslóganes impregnen a los convencionales?


Los convencionales ya están impregnados de la ignorancia y los eslóganes. Hacen unas tremendas declaraciones a partir de algunos mitos, y si tú empiezas a escarbar un poquito, te das cuenta que la persona no tiene idea del tema, y hacen unas declaraciones impresionantes. Hay excepciones, como en todas las cosas, no quiero generalizar, pero los que yo he visto hablando sobre temas que yo conozco, lamentablemente, los que saben son muy pocos. Hay gente muy buena dentro de la Convención, yo no sé si están escuchando al exministro Luis Mayol, que domina el tema; a Martín Arrau, que también domina el tema y fue uno de los que se la jugó por el Punilla, al igual que Margarita Letelier, que también está ahí.